Regresar

Félix de Azara, el español que inspiró a Darwin sin llegar a conocerlo.

Cuando pensamos en la teoría de la evolución, el nombre que suele aparecer es el de Charles Darwin.

Y con razón.

Pero como ocurre a menudo en la historia de la ciencia, las grandes ideas rara vez nacen de la nada.

Décadas antes de que Darwin embarcara en el Beagle, un militar español recorría miles de kilómetros por Sudamérica observando animales, describiendo especies y tomando notas con una precisión extraordinaria.

Su nombre era Félix de Azara.

Y aunque hoy es mucho menos conocido que Darwin, sus observaciones acabarían llegando a manos del naturalista británico y contribuyendo al debate que transformó para siempre nuestra comprensión de la vida.


Un ingeniero convertido en explorador

Félix de Azara nació en Barbuñales (Huesca) el 18 de mayo de 1742.

Su formación inicial no fue la de un naturalista. Estudió matemáticas, fortificación y ciencias militares, incorporándose al cuerpo de ingenieros del ejército español.

De hecho, durante buena parte de su vida no se dedicó a la biología.

En 1781 fue enviado a Sudamérica como parte de una comisión encargada de delimitar las fronteras entre los territorios españoles y portugueses tras diversos acuerdos diplomáticos.

Lo que parecía una misión técnica y temporal acabaría cambiando su vida.


Veinte años observando la naturaleza

Los trabajos de delimitación avanzaban lentamente. Muy lentamente.

Tan lentamente que Azara permaneció en América casi veinte años.

Lejos de limitarse a esperar órdenes, aprovechó ese tiempo para estudiar el territorio que tenía delante.

Observó aves.

Observó mamíferos.

Observó reptiles.

Observó ecosistemas enteros.

Y lo hizo con una metodología sorprendentemente moderna: describiendo comportamientos, comparando especies y registrando cuidadosamente aquello que veía.

Sin grandes laboratorios.

Sin universidades.

Sin equipos científicos.

Solo con paciencia, curiosidad y una enorme capacidad de observación.


Antes de Darwin

Una de las razones por las que Azara resulta tan fascinante es que algunas de sus observaciones apuntaban hacia preguntas que décadas después serían centrales para Darwin.

Al estudiar especies similares en distintas regiones, se preguntó por las variaciones que existían entre poblaciones animales.

También observó cómo determinadas características parecían favorecer la supervivencia de algunos individuos frente a otros.

Azara nunca formuló una teoría de la evolución.

No era su objetivo ni disponía todavía del marco científico necesario.

Pero sí acumuló una enorme cantidad de información empírica sobre la diversidad biológica.

Y la ciencia necesita precisamente eso: observaciones rigurosas antes de poder construir teorías.


Cuando observar es hacer ciencia

A veces imaginamos los grandes avances científicos como momentos de inspiración repentina.

La realidad suele ser menos espectacular y mucho más interesante.

Darwin pudo desarrollar su teoría porque antes existían miles de observaciones realizadas por exploradores, naturalistas y científicos de distintas generaciones.

Azara fue uno de ellos.

Sus obras sobre la fauna sudamericana circularon por Europa y fueron leídas y citadas por numerosos investigadores.

Entre ellos, Darwin.

No porque Azara hubiera descubierto la evolución, sino porque había hecho algo igualmente importante: describir la realidad con suficiente rigor como para que otros pudieran interpretarla después.

Es una lección que aparece una y otra vez en la historia de la ciencia.

Carnot sentó las bases de la termodinámica para que Clausius desarrollara la entropía.

Faraday descubrió fenómenos que Maxwell convertiría en ecuaciones.

Y Azara recopiló observaciones que formarían parte del terreno sobre el que crecería la teoría de la evolución.


¿Qué habría estudiado hoy en ICAI?

Aunque hoy lo recordamos como naturalista, la formación de Azara fue profundamente técnica.

Era ingeniero militar.

Trabajaba con cartografía, mediciones, cálculo y análisis territorial.

Su forma de estudiar la naturaleza también tenía algo muy ingenieril: observaba, registraba datos y buscaba patrones.

Por eso, si trasladáramos su perfil al presente, probablemente encontraríamos en él una combinación poco habitual de ingeniero y científico de campo.

Alguien interesado tanto en comprender sistemas complejos como en medirlos con precisión.


Un legado que merece ser recordado

Cuando Darwin publicó El origen de las especies en 1859, Félix de Azara llevaba décadas muerto.

Nunca supo que algunas de sus observaciones acabarían formando parte de una de las revoluciones científicas más importantes de la historia.

Pero quizá esa sea precisamente la enseñanza de su trayectoria.

La ciencia no avanza únicamente gracias a quienes formulan las grandes teorías.

También avanza gracias a quienes observan, describen y documentan el mundo con rigor.

Porque antes de explicar la naturaleza, alguien tiene que tomarse el tiempo de mirarla.

 

Y pocos lo hicieron tan bien como Félix de Azara.

Visita nuestros cursos de apoyo de grado ICAI

¿Dónde estamos?

¿Cuánto cuesta ICADE al mes? Guía completa para familias y futuros alumnos.

Archivos Una de las preguntas más frecuentes antes de...

Félix de Azara, el español que inspiró a Darwin sin llegar a conocerlo.

Archivos Cuando pensamos en la teoría de la evolución,...

La batería gigante que Suiza está construyendo bajo tierra.

Archivos Suiza está excavando una batería gigante bajo tierra....

¿Qué habría estudiado Galileo Galilei en ICAI?

Archivos El hombre que empezó a medir el mundo...

¿Qué habría estudiado Niels Bohr en ICAI?

Archivos El tipo que cambió para siempre nuestra idea...

La luz en primavera

Archivos La luz en primavera: qué cambia de verdad...

¿Es difícil entrar en ICAI?

Archivos Entrar en ICAI: lo que no te cuentan...

¿Qué habría estudiado Michael Faraday en ICAI?

Archivos El aprendiz que acabó cambiando las reglas. Faraday...

Cómo entrar en ICADE y no quedarte a medio camino

Archivos Entrar en ICADE no va de rellenar papeles...

Sadi Carnot: La ciencia avanza en silencio.

Archivos En 1824, un ingeniero francés publicó un libro...

¿Qué grado de ICAI habría estudiado Lise Meitner?

Archivos El invierno en el que el átomo se...

La Fórmula de ICAI: En busca de la excelencia

Archivos En ingeniería partimos de una idea sencilla: los...